October 24, 3:43am

October 24, 3:43am

I’ll say it up front. Going natural HURT. I’ll rephrase that. Natural labor HURTS LIKE HELL! (No… more like… hurts like f*k).

I am a person who keeps her word. I also believe in the power of words, especially the power of strong statements or declarations. All action starts by a thought, that transforms to words, then transforms to actions. Once I say something out loud, it happens. I MAKE it happen.

So when Liz (my doula) and I sat down to make my birth plan for this baby, I was a little hesitant about saying I wanted to go natural (like, NO MEDS) out loud. I knew if I said it out loud, it would happen. And I also knew if I said: “I’ll try natural but ask for the epidural if it’s too much pain.” I would just ask for it because well, hello, of course there would be too much pain! And I would feel “permission” of asking for it because I had already said I might, I wouldn’t be disappointing anyone. Yeah… I was nervous. But I said it. “I want a natural birth.”

I “trained” for my natural birth like I would train for a race. I would lie down at night and listen to my relaxing music, put on my essential oils, repeat positive affirmations about my body and birth, practice my breathing techniques. I did this at least once a week (I should’ve done it more).

When labor started, I was nervous, but I felt prepared. My hubs was next to me the whole time. He held my hand, my feet, he would always hold me wherever I needed him and I always felt his support. My doula would walk me through the breathings and he would mimic her. Then I would mimic him. Keeping my eyes on him, staying focused, staying strong. The essential oils applied at different moments and different points of my body helped me stay in focus, relaxed (to the possible extent!!!), and calm. Either the oils worked, or my mind worked because I was trusting the oils and the process.

It hurt, A LOT, and I really don’t know how to describe the feeling and write a whole paragraph about it. I can just say, it HURT.

There were contractions when I thought: I don’t want to do this anymore. There were some that would make me want to quit. When my water broke I got anxious thinking it would hurt even more than it did with my first baby (water never broke for her), but knowing that the pain wouldn’t get any worse and I just had to take one at a time kept me going.

Something different with Lola’s birth that didn’t happen with Coco’s birth was that I felt the baby come down inside my body while I was on my knees holding the back of the bed. (I was laying down the whole time for Coco.) My body contracted, I felt the pressure, the contractions were getting stronger, and when I felt the urge to push, I was told to lie down again. The doctor was called and the baby was born in less than 10 min.

We didn’t know if it was a girl or a boy, so we asked the doctor to give us the news with the name. Don’t tell us it’s a girl. Tell us it’s Lola. They did. We all sang happy birthday and she was placed on my chest right away, where she nursed for the first time before touching any medical procedures, vaccinations, etc.

Would I do it again? Call me crazy but my answer is “absolutely”. Being able to experience the feeling of my body functioning the way God intended it to, feel my body contract, my baby “go down” and out, feel every cm of her body leave mine, has no price.

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Octubre 24, 3:43am

Lo diré de una vez. Tener un parto natural DUELE. No, más bien… ¡DUELE DE A MADRES! (No… mejor dicho… duele un ch***).

Soy una persona que cumple con su palabra. Creo en el poder de las palabras, especialmente las palabras fuertes que vienen en declaraciones. Toda acción comienza en un pensamiento. Un pensamiento que se convierte en palabras, palabras que se convierten en acción. Una vez que yo digo algo en voz alta, sucede. HAGO que suceda.

Por eso, cuando Liz (mi dula) y yo nos sentamos a escribir mi plan de parto, me puse nerviosa y no quería decir que lo quería natural NATURAL (SIN MEDICAMENTO ALGUNO). Sabía que si lo decía, pasaría. También sabía que si decía: “Vamos a intentar natural, pero si me duele mucho, pido la epidural.” pediría la epidural. ¡Pues es OBVIO que dolería mucho! y sentiría un sierto “permiso” de pedir la epidural pues ya lo había declarado, no estaría desepcionando a nadie. Entonces si… estaba nerviosa de decirlo. Pero lo dije. “Voy a tener un parto natural.”

“Entrené” para mi parto como se entrena para una carrera. En las noches me acostaba y escuchaba mi música relajante, me ponía mis aceites esenciales, repetía afirmaciones positivas de mi cuerpo y del parto, y practicaba las respiraciones. Lo hice al menos una vez a la semana, lo debía haber hecho más.

Cuando inició el parto, estaba nerviosa, pero me sentía preparada. El marido estuvo al lado mío todo el tiempo. Sostuvo mi mano, mis pies, estuvo siempre en el lugar donde lo requería para apoyarme. Liz me recordaba las respiraciones, respiraba como yo debía respirar. Lo mismo hacía el marido, y yo lo copiaba a él. Manteniendo mi mirada en sus ojos, enfocada, fuerte. Los aceites esenciales que me aplicaron en diferentes partes del cuerpo en diferentes momentos del parto me ayudaron muchísimo. Me ayudaron a estar enfocada, relajada (relajada, ¡aja! al punto que se podía), y calmada. O funcionaron los aceites, o mi mente se la creyó al confiar en ellos y en el proceso.

Dolió, dolió un CH***, y no se ni cómo describir el dolor a detalle para poder escribir un párrafo completo de lo que sentí. Solo les puedo decir que DOLIÓ.

Hubo contracciones que me hicieron pensar: Ya no quiero hacer esto. Y hubo contracciones que me hacían querer rendirme. Cuando se rompió mi fuente me puse muy ansionsa pensando que me dolería más que con mi primer parto (nunca se me rompió la fuente con ella), pero el saber que el dolor no aumentaría y era sólo cuestión de tomar una a la vez me ayudó a seguir.

Hubo algo que pasó en este parto que no sucedió con el de Coco. Sentí al bebe bajar dentro de mi cuerpo mientras estaba de rodillas abrazando el respaldo de la cama. Para el parto de Coco, siempre estuve acostada. Mi cuerpo se contrajo, sentí la presión, las contracciones se hicieron más fuertes, y cuando sentí la urgencia de pujar me acosté de nuevo, llamaron al doctor, y el bebé nació en menos de 10min.

No sabíamos si era niño o niña, entonces le pedimos al doctor que nos diera la sorpresa con su nombre. No nos digas “fue niña”, sino “es Lola”. Y así fué. Cantamos Las Mañanitas y me pusieron a Lola en mi pecho donde le di de comer por primera vez antes de que se la llevaran para su baño, vacunas, etc.

¿Lo haría de nuevo? Me van a decir loca pero la respuesta es “por supuesto que si”. El poder sentir mi cuerpo funcionar de la manera que Dios lo diseñó, sentir mi cuerpo contraerse, a mi bebé “bajar” por mi cuerpo y salir, sentir cada centímetro de su cuerpo pasar por el mío para nacer, no tiene precio.

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2 thoughts on “October 24, 3:43am

  1. Anaaaa! Que padre experiencia, yo viví exactamente lo mismo y mi bebé, nació en 2 minutos cuando me pusé en esa posición, también usé aceites y definitivamente cambiaron todaaa mi experiencia de parto natural con o sin aceites!! Como dices, sentir que el bebé camina para salir es de las mejores experiencias de vida, si tienes un 3ero te recomiendo que uses el epi-no, a mi me ayudó mucho para prepararme y no sentir el famoso “ring of fire” muchas muchas felicidades por Lola! DIOS los bendiga

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